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El grupo de los productos lácteos es el más exitoso para los probióticos, un mercado que crece rápidamente. Según Euromonitor las ventas de "pequeñas botellas" de probióticos se incrementó en más de un 50 % el año pasado. El conocimiento de estos productos entre los consumidores ha aumentado, y las autoridades empiezan a poner en práctica las normativas y directrices que aseguren la promoción correcta de estos productos
Sin embargo, no se trata únicamente de la salud; un excelente sabor y productos atractivos son igualmente importantes. La característica específica de una mezcla probiótica, no debería limitarse a los efectos beneficiosos, clínicamente documentados, sino que, debería incluir textura, aroma, y parámetros de proceso.
Los cultivos probióticos de Chr. Hansen han sido diseñados para satisfacer estos requisitos.
Nuestros cultivos probióticos clínicamente documentados, el BB-12® y el LA-5®, tienen una trayectoria histórica de uso seguro en aplicaciones lácteas. Más de 100 documentos sobre investigaciones científicas han sido publicados durante los últimos 20 años, acerca de los efectos en la salud, seguridad, y estabilidad de estos cultivos probióticos. Otras cepas destacadas, clínicamente documentadas son L. casei 431®.
Es esencial que la bacteria probiótica llegue viva al intestino. Esto significa que la frágil bacteria debe sobrevivir a la fabricación, almacenaje en el supermercado, y al paso por el estómago en un entorno sumamente ácido. Satisfacer estos desafíos no es fácil para los proveedores; para muchos de ellos es prácticamente imposible.
Chr. Hansen ha desarrollado y ha puesto en práctica métodos de producción propios, que aseguran la estabilidad de nuestros cultivos desde el inicio del proceso de fabricación, hasta el consumo de las personas o animales. También fabricamos nuestras bacterias siguiendo las Buenas Prácticas de Fabricación (GMP), y normas ISO, HACCP, y farmacéuticas.
Los cultivos BB-12, LA-5 y L. casei 431 son marcas registradas de Chr. Hansen.

Naturalmente, la bacteria probiótica tiene que ser segura. Las cepas de Chr. Hansen tienen una trayectoria histórica de uso seguro; demostrado en estudios clínicos y de animales.
Para afianzar aún más la seguridad, utilizamos avanzados análisis genéticos como la identificación de DNA por técnicas PCR, y otros controles de calidad.